viernes, julio 17, 2015

André van Lysebeth - Pranayama


En la presente obra, André Van Lysebeth trata a la vez de la teoría y la práctica del pranayama, y hace, por primera, una descripción auténtica, estructurada, comprensible para nosotros lo más completa que sea posible de lo que es el prana, acompañada de imprescindible informes complementarios sobre los nadis, los chakras, etc.

El Prana es la versión hindú de la "energía universal", y se la consideraba muy estrechamente vinculada con la respiración, teniendo una simbología dualista de equilibrio y flujo producido por la tensión de dos polos opuestos —inspirar (nacer, construir, sanar) y expirar (morir, destruir, dañar). Sumamente importante en ciertas disciplinas como la medicina Ayurveda o el Pranayama, los brahmanes enseñaban que el Prana circulaba por el cuerpo a través de una red de canales, de los cuales los más importantes eran Ida, Nadi y Pingala y que, a través de las manos de hombres ejercitados en su uso, servía para curar y sanar. También se hablaba de la existencia de un "cuerpo pránico" que todo ser poseía, y que vendría a equivaler al cuerpo astral o alma.

Dado que en el estado actual de su evolución, la ciencia occidental moderna tiene la tendencia a ver en todas las formas de la energía manifestaciones de la electricidad o del electromagnetismo, la mejor comparación que pueda hacerse hoy en día entre el prana y un concepto occidental moderno es, evidentemente, lo que ha hecho André Van Lysebeth con la electricidad. Y que pueda ser fructuosa, como toda comparación, lo demuestra abundantemente este libro. Sin embargo, una comparación, por sorprendente y probatoria que sea, no prueba una identidad, y sería peligroso dejarse engañar por ella. Como observa Sri Ramakrishna, cuando se dice que un hombre es un tigre, no quiere eso decir que tenga garras y piel de tigre. A mi parecer, es verosímil que la ciencia occidental moderna, continuando y acelerando su progreso, llegue un día a un concepto de energía más vasto aún, del cual la electricidad no será sino un caso particular entre otros muchos. Y entonces habrá que comparar el prana con ese nuevo concepto.

Esta comparación entre el prana -o mejor un aspecto del prana- y la electricidad no es nuevo, por otra parte, ni siquiera en la India. Hace más de cien años, el muy ortodoxo Swami Dayananda Sarasvati escribía que el dios Indra -en quien Sri Aurobindo ve la fuerza mental que domina todas las demás fuerzas -es "la felicidad que todo lo penetra".

Respecto a la utilización práctica del pranayama, André Van Lysebeeth acompaña -como en sus obras precedentes- cada indicación de todas las prevenciones indispensable. Subraya con  mucha prudencia y con toda la insistencia necesaria, las condiciones fuera de las cuales es peligroso practicar uno y otro ejercicio. Hay que desear que ningún lector, llevado por entusiasmo de neófito, descuide ninguna de estas advertencias, porque quien las olvidare correría los mismos temibles riesgos a los que se han expuestos quienes han querido practicar el pranaya dando crédito a libros menos serios.

Una obra altamente recomendable que nos introduce en una excelente disciplina respiratoria, que entre muchos beneficios, nos ayudará a equilibrar las corrientes electromagnéticas del cuerpo.